Miguel y Jose, causa justa

algeciras_castello

El 10 de junio de 2007, la prensa de todo el país publicaba una triste noticia. Se buscaban más de 300 escoltas para proteger a cargos públicos en el País Vasco y Navarra, 300 valientes que a cambio de un sueldo protegieran la vida de quienes estaban luchando en las instituciones por la Democracia en España, y por acabar con una banda de ratas asesinas. Era la consecuencia del fin del alto de fuego decretado por ETA, porque en esa época ellos eran los que decidían cuando, como y quien debía morir.

Entre esos valientes que decidieron acudir a la llamada, estaban cientos de personas que durante tres años se jugaron la vida por España, por sus políticos, por la democracia, por las libertades, por mantener viva la llama de la esperanza en un país azotado por una violencia demencial, injustificada, y que ha durado demasiado por la ineficacia de los mismos políticos a los que han protegido con su vida.

Ineficacia, sí. Porque no es normal que no se haya aplastado a esta banda de criminales en más de 30 años. Ni siquiera con la guerra sucia fueron capaces los inútiles de la clase política que ese país ha tenido que soportar, ni eso fue capaz de hacer bien Rubalcaba, vaya tela.

Y como ETA es quien manda y decide, un buen día decidió que la violencia debía acabar, aunque sin entregar las armas, que ellos son buenos pero no gilipollas. Para gilipollas ya estamos el resto de españoles, que asistimos a los entierros de militares, guardias civiles, políticos de todo signo, empresarios, mujeres, niños y niñas, y que ahora también asistimos a una de las mayores injusticias que se están cometiendo en los últimos años.

Dos ex escoltas que se quedaron en paro cuando ETA decidió poner fin a la violencia (por ahora), se encuentran en huelga de hambre desde el día 25 de marzo en una rotonda próxima a la prisión de Botafuegos. Piden que el gobierno cumpla con la promesa de recolocarlos tras su servicio al País, a España, a los mismos políticos que ahora han cumplido a medias, porque no todos los ex escoltas han sido recolocados.

Miguel Ángel y José no están solos, es una perogrullada, una de esas tonterías que se dicen, pero es la realidad. Mi mujer me llamo loco el otro día cuando le dije que me debería poner en huelga de hambre con ellos, por solidaridad, por valientes, porque sin ellos probablemente muchos políticos y cargos públicos habrían sido asesinados por las ratas, pero es lo que siento. Sin ellos, hoy tendríamos menos libertad, menos democracia.

Siento no poder ayudar de otra manera, y solo pido que nadie se olvide de que estos dos “Gudaris” han luchado por tu libertad, por tu país, por tu democracia, y que alguien no ha cumplido con su parte del trato. Espero que todo se solucione, no están pidiendo un imposible, están pidiendo lo justo, lo que les corresponde, y a fe que se lo han ganado a pulso.

Ya se jugaron la vida una vez por todos nosotros, no permitamos que de nuevo ahora se la vuelvan a jugar por algo tan simple como un puesto de trabajo, que además se lo prometieron. Por una vez, espero que los políticos demuestren que tienen corazón y que este sigue latiendo porque ellos lo protegieron una vez.

Animo Miguel, Animo José, y mucha fuerza.

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Miguel y Jose, causa justa

algeciras_castello abril 1st, 2013

El 10 de junio de 2007, la prensa de todo el país publicaba una triste noticia. Se buscaban más de 300 escoltas para proteger a cargos públicos en el País Vasco y Navarra, 300 valientes que a cambio de un sueldo protegieran la vida de quienes estaban luchando en las instituciones por la Democracia en España, y por acabar con una banda de ratas asesinas. Era la consecuencia del fin del alto de fuego decretado por ETA, porque en esa época ellos eran los que decidían cuando, como y quien debía morir.

Entre esos valientes que decidieron acudir a la llamada, estaban cientos de personas que durante tres años se jugaron la vida por España, por sus políticos, por la democracia, por las libertades, por mantener viva la llama de la esperanza en un país azotado por una violencia demencial, injustificada, y que ha durado demasiado por la ineficacia de los mismos políticos a los que han protegido con su vida.

Ineficacia, sí. Porque no es normal que no se haya aplastado a esta banda de criminales en más de 30 años. Ni siquiera con la guerra sucia fueron capaces los inútiles de la clase política que ese país ha tenido que soportar, ni eso fue capaz de hacer bien Rubalcaba, vaya tela.

Y como ETA es quien manda y decide, un buen día decidió que la violencia debía acabar, aunque sin entregar las armas, que ellos son buenos pero no gilipollas. Para gilipollas ya estamos el resto de españoles, que asistimos a los entierros de militares, guardias civiles, políticos de todo signo, empresarios, mujeres, niños y niñas, y que ahora también asistimos a una de las mayores injusticias que se están cometiendo en los últimos años.

Dos ex escoltas que se quedaron en paro cuando ETA decidió poner fin a la violencia (por ahora), se encuentran en huelga de hambre desde el día 25 de marzo en una rotonda próxima a la prisión de Botafuegos. Piden que el gobierno cumpla con la promesa de recolocarlos tras su servicio al País, a España, a los mismos políticos que ahora han cumplido a medias, porque no todos los ex escoltas han sido recolocados.

Miguel Ángel y José no están solos, es una perogrullada, una de esas tonterías que se dicen, pero es la realidad. Mi mujer me llamo loco el otro día cuando le dije que me debería poner en huelga de hambre con ellos, por solidaridad, por valientes, porque sin ellos probablemente muchos políticos y cargos públicos habrían sido asesinados por las ratas, pero es lo que siento. Sin ellos, hoy tendríamos menos libertad, menos democracia.

Siento no poder ayudar de otra manera, y solo pido que nadie se olvide de que estos dos “Gudaris” han luchado por tu libertad, por tu país, por tu democracia, y que alguien no ha cumplido con su parte del trato. Espero que todo se solucione, no están pidiendo un imposible, están pidiendo lo justo, lo que les corresponde, y a fe que se lo han ganado a pulso.

Ya se jugaron la vida una vez por todos nosotros, no permitamos que de nuevo ahora se la vuelvan a jugar por algo tan simple como un puesto de trabajo, que además se lo prometieron. Por una vez, espero que los políticos demuestren que tienen corazón y que este sigue latiendo porque ellos lo protegieron una vez.

Animo Miguel, Animo José, y mucha fuerza.

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